Aprender a decir que no
29 de enero de 2011
Cuanto más nos conocemos, más sencillo nos resulta empezar a elegir lo que no beneficia y sacar de nuestra vida lo que nos perjudica. Debemos oírnos, hablarnos, sentirnos, respetarnos, cuidarnos; nadie más lo hará por nosotros.
"La mayoría de nosotros sabemos exactamente qué es lo que crea el dolor, la confusión, el estancamiento y los trastornos en nuestras vidas. Ya sea un costumbre, un comportamiento, una relación o un temor, lo sabemos. Por desgracia, parecemos impotentes para detener lo que sea. A veces creemos que no tenemos la disciplina o la fuerza de voluntad para detener eso. El comportamiento se hace tan habitual que lo hacemos sin pensar. En otras ocasiones, sabemos exactamente lo que es y lo que hacemos, pero, sencillamente, seguimos haciéndolo de todas formas. Nosotros somos los únicos responsables por y con nosotros mismos. Cuando encontramos algo o alguien que está creando en nuestras vidas aquello que no deseamos, debemos reunir el valor y la fuerza para detenerlo."
Actos de Fe, Meditaciones diarias para mejorar el espríritu, IYanla Vanzant

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