Abrirse a ver y sentir, para luego sanar

 29 de mayo de 2025

Esta mañana amanecí con este tema en la cabeza. La cultura del bienestar nos empuja a creer que no debemos estar tristes, enojados, o desanimados. Que si algo malo pasa, hay que fluir, aceptar, dejar atrás y ser optimistas. (Cómo si las cosas desaparecieran sólo por mirar para otro lado).

Lo del optimismo suena bien, pero lo que me hace ruido es que no hay forma de pasar de la tristeza, la rabia o la apatía a la aceptación, sin un (corto o largo) trabajo interno.

¡O sí! Existe un atajo y es la evasión.

Si algo me lastima y lo anulo, voy a sentirme bien. Si alguien traspasa límites y yo tapo el enojo que eso me produce, estaré bien. Pero ¿es un bienestar real?

Ustedes realmente creen que todo eso que no me permito sentir y expresar ¿DESAPARECE?

Necesito saber lo que me está pasando, poder sentirlo, cómo se llama y qué lo causa, para poder aprender, convertirlo en aprendizaje y avanzar. Solo así llega un bienestar real.

Los animales de nuestra familia, vienen a reflejar muchas veces nuestros miedos, dificultades, enojos o desafíos. (Y también con ellos elegimos mirar para otro lado en muchas ocasiones). Ellos nos muestran lo que perciben desequilibrado, nos proponen tareas que nos invitan a explorar y trabajan en esas áreas que lo necesitan.

Algunas veces nos muestran temas que estábamos evitando o tapando hace mucho tiempo. (lo veo con frecuencia en mis comunicaciones) y la primera reacción es de resistencia, porque no sabemos por donde empezar.

Yo te propongo que te abras a sus mensajes, ellos saben exactamente qué parte de nuestra vida necesita de nuestra atención y saben cual es el camino para recuperar el bienestar.

No podemos sanar aquello que no vemos. 

¿Te animás a ver tus sombras reflejadas en los mensajes que te traen tus animales?
Si sentís que es EL momento, escribime y te cuento más.
Nati


 

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