Le presté mi voz a Simón

 1 de junio de 2025

 

Pedí permiso para compartir las palabra que Simón me dio para su mamá humana. Les dejo un fragmentro de la comunicación.

¿Estás bien?

Si mami, estoy bien. Sé que me buscaste, y que hay un lugar para mí en tu corazón. Sentí que algo debía cambiar, que eran muchos años de quedarnos en el mismo lugar sin desafíos y lo que a veces parece estabilidad y tranquilidad, un día se sintió limitante. Cuando sentí incomodidad supe que mi alma estaba lista para nuevos desafíos.
Tuve miedo, pero sabía que estaba haciendo lo correcto. Dudé porque enfrenté la incertidumbre; eso pasa cuando traspasamos límites. ¿Pero sabés qué? Si no lo hacemos, no avanzamos ni crecemos.
YO QUERÍA CRECER, NO SOLO ENVEJECER.
Yo quería irme de este mundo habiendo explorado mis pasiones y mis capacidades.
Todos nos sentimos reyes cuando nos aislamos en un castillo, pero ¿Seguimos siéndolo al salir al mundo?


¿Fuiste feliz en casa?

Claro que sí, terminé de formar quien soy con ustedes y me gradué en mis primeros aprendizajes. Conocí el amor, las risas, los abrazos. Fueron el pilar necesario para que yo me sienta listo para dar un salto más grande. Y el salto no fue solo para mí. Que me vaya también los impulsó a ustedes a enfrentarse a un vacío, a dudas, a un estado nuevo, a la incertidumbre.

¿Me extrañas?

Te pienso con amor y agradecimiento. Te inundo de amor al pensarte. Extrañar sería desear que las cosas sean como antes y creo que son perfectas así. Honro los momentos vividos. Abrazo mis recuerdos con la misma fuerza que abrazo el presente y que abrazaré los cambios que se vayan presentando. Todo está en constante cambio.
Mami, la incertidumbre termina hoy. Y mi consejo es que nunca te quedes demasiado tiempo en ella, porque te paraliza. Cuando no tengas certezas: o salís a explorar las posibilidades que se presentan, o soltás la duda. No te queden enganchada en ella. Eso te paraliza.
Te invito a revisar en qué áreas de tu vida te sentís en un limbo, donde no estás del todo presente, pero aún no podés avanzar. ¿Dónde hay incomodidad? ¿Dónde sentís que la energía dejó de fluir y se siente estancada?
En los lugares donde hay molestia, incomodidad, es porque el alma ya no está a gusto. Donde sientas que te vibra el corazón, que la sangre vuelve a correr por las venas, es ahí.
Simón

¿Que me dicen?


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