Los mensajes que nos ofrece la piel y sus enfermedades
1 de junio de 2025
Desde la mirada con la que me formé que entiende lo que pasa en el cuerpo como un reflejo de lo que pasa a nivel emocional (con o sin conciencia de ello) la piel me trae mensajes sobre mi relación entre el adentro y el afuera, me habla sobre mi vida, el espacio que ocupo, refleja mis vínculos, mi dureza o permeabilidad, muestra cómo me expreso o si no lo hago, y muchísimas cosas más.
Voy a contarles sólo algunas, para que vayan entendiendo como se “leen” los síntomas físicos, ya sea que los transite yo, o mi animal. Es exactamente la misma lectura.
La piel es el órgano más grande del cuerpo. Es el encargado de separar hasta donde llegó yo y donde empieza el otro. Entonces si mi piel se engrosa, puedo estar necesitando poner límites a algo que me hace sentir invadida. Si me irrito y pongo roja, es posible que no esté expresando correctamente mis enojos y la ira contenida, se muestra a través de mi piel.
Algunos perros que no paraban de lamerse me hablaron de percibir pensamientos rumiantes de inseguridad en sus humanos, como si se sintieran “fallados” y se lavaran compulsivamente para sacarse lo que hay de malo en ellos.
También frente a otros comportamientos de rascado excesivo me han dicho que en la familia o en su persona existía un recuerdo, una herida o una situación no hablada, no elaborada que gritaba desde adentro necesitando salir. Al no encontrar una vía saludable de expresión, el deseo de rascarse sin parar, es para callar “eso” que pica y grita desde adentro.
El cuerpo habla, y según el órgano, el síntoma, el lugar y el momento, podemos ir descubriendo por donde está el origen del problema.
Lo que nos muestran nuestros animales, además de ser una experiencia que trae un aprendizaje para el animal, también muestra algo que está desequilibrado en nosotros. Si sólo los tratamos a ellos y nos olvidamos de nosotros, estaremos ocupándonos de la consecuencia y no de la causa.
El trabajo siempre es en equipo. Si tu animal tiene algún síntoma físico y querés ayudarlo de verdad, indaguemos en aquello que él percibe desequilibrado en vos. Y pongan manos a la obra los dos, para recuperar el equilibrio.
Puedo ayudarte a entender lo que necesita.
Nati
Voy a contarles sólo algunas, para que vayan entendiendo como se “leen” los síntomas físicos, ya sea que los transite yo, o mi animal. Es exactamente la misma lectura.
La piel es el órgano más grande del cuerpo. Es el encargado de separar hasta donde llegó yo y donde empieza el otro. Entonces si mi piel se engrosa, puedo estar necesitando poner límites a algo que me hace sentir invadida. Si me irrito y pongo roja, es posible que no esté expresando correctamente mis enojos y la ira contenida, se muestra a través de mi piel.
Algunos perros que no paraban de lamerse me hablaron de percibir pensamientos rumiantes de inseguridad en sus humanos, como si se sintieran “fallados” y se lavaran compulsivamente para sacarse lo que hay de malo en ellos.
También frente a otros comportamientos de rascado excesivo me han dicho que en la familia o en su persona existía un recuerdo, una herida o una situación no hablada, no elaborada que gritaba desde adentro necesitando salir. Al no encontrar una vía saludable de expresión, el deseo de rascarse sin parar, es para callar “eso” que pica y grita desde adentro.
El cuerpo habla, y según el órgano, el síntoma, el lugar y el momento, podemos ir descubriendo por donde está el origen del problema.
Lo que nos muestran nuestros animales, además de ser una experiencia que trae un aprendizaje para el animal, también muestra algo que está desequilibrado en nosotros. Si sólo los tratamos a ellos y nos olvidamos de nosotros, estaremos ocupándonos de la consecuencia y no de la causa.
El trabajo siempre es en equipo. Si tu animal tiene algún síntoma físico y querés ayudarlo de verdad, indaguemos en aquello que él percibe desequilibrado en vos. Y pongan manos a la obra los dos, para recuperar el equilibrio.
Puedo ayudarte a entender lo que necesita.
Nati
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