Los animales y los nombres que les elegimos

 1 de junio de 2025


Cuando inicio una comunicación telepática con un animal, miro su foto y recito una frase con su nombre, similar a una apertura de registros akáshicos hasta que siento que ya estamos en sintonía.

Hace unos años yo repetía una y otra vez la frase en mi cabeza, miraba la foto y era como si el animal me diera vuelta la cara. Yo pensaba, ¿por qué será que lo llamo y no conecta conmigo?

La sensación era la de llamar y que se haga el tonto o el ofendido. Se me ocurrió consultar con el péndulo si estaba todo bien y yo en realidad ya estaba canalizando con el animal, solo que él no quería responderme mientras lo llamara por ese nombre. Se estaba haciendo el sordo, literalmente.

Muchas veces (la mayoría), elegimos los nombres que nos gustan, nos parecen simpáticos o simbólicos, sin pensar en cómo puede repercutir en ellos.

Las palabras cargan con su energía. No suena igual decir Juan que Horus, ni Botón, Fantasma o Manchita que Gardel, porque dentro nuestro tienen un peso y un simbolismo con el que cargamos esos nombres.

Si tu animal muestra indiferencia cuando lo llamás, sería bueno que te preguntes si el nombre es acorde a su energía y personalidad. Cuando me han transmitido el desagrado por su nombre, un muy bajo porcentaje me hicieron llegar algunas opciones que sí les gustaban, pero otras simplemente me piden que sus familias los observen con atención.

Por ejemplo, llamar León a un gato, puede ser una “carga” enorme si se trata de un gato muy calmo y tímido, pero un motivo de orgullo si se trata de un gato osado y atrevido.

Esto pasa en las personas. A muchos los han nombrado igual que sus padres, abuelos o bisabuelos, y a nivel inconsciente, genera un peso enorme e innecesario para quien lleva un nombre con tanta historia.

Mi invitación es a que observen como responden sus animales, y que en caso de que no haya agrado y respuesta, se replanteen juntos un cambio. Incluso pueden pedirles ayuda a ellos, invocándolos en una meditación.

Tip GROSO: cerrá los ojos, imaginate por un rato que vos sos tu animal y luego anotá con qué adjetivos te describirías a vos mismo si fueras él.

Cuentenme en comentarios cómo les fue.
Nati


 

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