Lo que me enseñaron de la fe

 1 de junio de 2025


Los animales en su experiencia física, no conocen su futuro, si se van a curar de una enfermedad o van a empeorar, si nos encontraremos en otra encarnación, si mañana tendrán un accidente o por qué les duele la cadera.

Y no necesitan saberlo.

Si saben que son un alma encarnada en un cuerpo que tiene un propósito, una misión y un aprendizaje que cumplir y se entregan a lo que su alma va presentándoles día a día.

Saben que cuando el alma elije, no hay acción física que pueda frenar o forzar lo que ya fue decidido por ella.

Saben que no hay experiencias buenas o malas, solo hay experiencias “necesarias”. No juzgan y no especulan, ya que todo es perfecto tal como es.

Si aprendiéramos de ellos:
No forzaríamos situaciones que dejaron de fluir, porque entenderíamos que si dejó de sentirse bien, es porque es tiempo de soltarlo para que llegue lo que alma necesita ahora.

No nos victimizaríamos si algo nos duele o sale mal. Sabríamos que hay algo que aprender de eso, y buscaríamos el “para qué” de cada situación para trascenderlo lo antes posible.

Viviríamos plenamente en el presente, porque el pasado no podemos cambiarlo y porque sea lo que sea que nos depare en futuro, todo será tal cual lo necesita el alma.

Seríamos agradecidos y en lugar de enfocarnos en lo que nos falta, tomaríamos lo que tenemos y saldríamos a buscar lo que deseamos.

Entenderíamos la muerte como una graduación que nos libera de un viejo traje para que nuestra alma esté disponible para seguir su evolución.

Sabríamos que no existe la muerte como final, sino como transformación y crecimiento, que el alma sabe morir y sabe cuándo hacerlo.

Pero para creer en todo eso, necesitamos fe.

Es fácil creer en la espiritualidad cuando estamos bien, pero cuesta hacerlo cuando algo duele, se rompe, se aleja. Cuesta confiar en que todo es perfecto, cuando nos toca despedirnos o se repite una situación conflictiva en nuestra vida. Ellos nos enseñan a confiar y tener fe todo el tiempo.

Está en nosotros aprender o seguir creyendo que somos sólo lo que vemos, pensamos y podemos tocar.

Entregate, aunque duela o no lo entiendas, hay un “para qué”
¿Qué opinas de esta mirada de la fe?
Nati


 

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